Pero antes de eso, es necesario también hacer un balance y unas reflexiones de la temporada que terminó, y eso es precisamente lo que he hecho yo. La verdad es que no puedo quejarme demasiado de mi temporada, puesto que a pesar de seguramente haber llevado a la mano menos truchas que en años anteriores, estas han sido en general capturas de mayor tamaño y dificultad. Lo cual me satisface, sabiendo que voy poco a poco haciendo las cosas mejor. El porqué de la mejoría paulatina viene por horas y horas de pesca en compañía de buenos pescadores. La observación y puesta en práctica de nuevos conceptos o pulir los errores que ellos detectan en mí.
Hay una cosa que también me ha ayudado muchísimo en mi mejora, y es la caña con la que he pescado este año. Hasta ahora venía pescando con una caña extremadamente blanda, pero la adquisición de una nueva caña de gama alta, rápida y potente ha conseguido mejorar sensiblemente mi bucle. Sé que esto último puede interpretarse como algo parecido a un sacrilegio para aquellos adeptos al casting. Y es cierto, porque la base de la mejoría en la pesca a mosca viene dada por progresar en el control del bucle y la presentación de la artificial. Es decir, en la técnica de lance. Pero no es menos cierto que entre una caña y la otra he notado una diferencia enorme. Que no se interprete que estoy diciendo que una buena caña te hace mejor pescador. Es una combinación de técnica y material la que ha sido el principal valuarte de los éxitos de esta temporada pasada. Sin mejorar mi técnica las cosas no hubieran sido tan buenas, y habiendo continuado con mi antigua caña tampoco.
Como iba diciendo, la temporada empezó bastante floja. Aguas frías y mucha ninfa en las primeras semanas de la primavera. Posteriormente fue llegando el tiempo más cálido y jornadas mucho más fructíferas, con buenas pescas a lo largo de mayo y junio. Julio y agosto fueron dos meses con no demasiadas salidas, con momentos inolvidables y grandes fiascos en busca de los reos. Y por último, en la “prórroga” de los meses otoñales la suerte fue bastante esquiva esta vez, tras varios años de éxitos.
Típico momento de principio de temporada
A ninfa por el Ebro
Y llegaron los meses buenos...
Espectacular eclosión de moscas de la piedra en el Carrión
Esta del Nela... ¡¡Qué guerra me dio!!
Una leonesa
Otra
Este es el trofeo de la temporada
¡¡Gran momento con los reos del Cares!!
Y la suerte esquiva en el tiempo otoñal
Como veis, una temporada un tanto irregular, pero la considero buena debido a la calidad y dificultad de algunas de las truchas a las que he conseguido engañar. Ahora sí, es momento de empezar a elegir nuestros cotos, de repasar poco a poco el equipo para tenerlo a punto y de practicar esos lances que nos harán progresar.
¡¡Para el año que viene otro par de escalones!!












